Bajo la lluvia El monólogo de la mujer que fui
superación-personal Llueve. Lleva horas lloviendo, y yo sigo aquí, de pie bajo el alero de una desvencijada casa, viendo cómo el agua se lleva todo lo que la calle carga de suciedad. ¡Y ojalá se llevara también lo que tengo por dentro! Pero... ¡Lógico que es una metáfora! La lluvia jamás lavará el alma. Nunca podrá hacerlo. No hay manera de que eso ocurra. ¿Y a quién le importa de todos modos? Cada uno vive su vida y la arrastra o la lleva, como mejor puede. En jirones. En pedazos, o semi completa, como es mi caso, que, después de combatir a ogros y perros endemoniados, por un sueldo magro, me he dado cuenta que no he sabido valorar mi propia existencia. Una cazadora de tierras altas, que ha luchado por amores perdidos y, ha dejado atrás su historia porque deseaba algo más, no ha sido una buena inversión que digamos. Hace diez años, si me hubiera cruzado conmigo misma en esta esquina, no me habría reconocido. Y si lo hubiera hecho, habría escupido al suelo y continuaría mi camin...