Cómo hacer worldbuilding paso a paso y crear un mundo de fantasía creíble

worldbuilding

No
todos los escritores comienzan a escribir sus relatos de la misma forma. Eso es
harto conocido, sin embargo, varios de ellos inician por el mapa, los nombres
de los reinos o la lista de razas. Es divertido y hasta desafiante hacerlo,
pero no siempre terminan donde quieren, a menudo, todo desemboca en un mundo
precioso… y vacío.
El
worldbuilding propiamente dicho (es decir una valorada construcción de
mundos), consiste en crear un lugar donde las historias puedan ocurrir de forma
natural. Es un hecho de que tiene que ser creíble y hasta razonable. Algo que
puedas ver, soñar, tocar y sentirlo palpable, como si de verdad existiera en
alguna parte.
Comencemos desde el principio ¿Qué es el worldbuilding y para qué sirve?
El
worldbuilding es el gratificante proceso de diseñar el escenario de tu historia;
plasmarla en toda su extensión, desde su geografía, el ritmo social que llevara,
así también como su economía, hasta sus creencias y sus reglas. Y estos son los
tres puntos que se derivan en sus axiomas creativos.
·
Brinda coherencia, Todo
encaja y nada parece puesto "porque sí". Todo tiene su relación. Su
estatus. Su rigor científico de posición natural.
·
Genera conflictos. Un
mundo con tensiones reales produce tramas casi sin esfuerzo. Debe tenerlo, es
parte de su existencia. Problemas. Peligros. Dilemas. Paradigmas. Todo debe
existir dentro de un plano realista y definitivamente, atractivo y substancial.
·
Transmite inmersión. El
lector debe sentir que el mundo existe más allá de las páginas. Que la
coherencia radica fuera de la imaginación, hacia un mundo inexplorado pero
creíble.
Luego
tenemos, El principio del iceberg: no cuentes todo lo que sabes.
Guárdatelo. Escóndelo bajo llave y no lo des a conocer, hasta que sea el
momento propicio para hacerlo. ¡Ejecuta tu don de reservarte las cosas!
Lo
que quiero decir es que, antes de empezar, debes cumplir con una valiosa regla
de oro, y te lo susurro al oído. El lector solo debe ver la punta del iceberg. Ellos
no lo saben, pero tú sí. Tú solo necesitas conocer lo que aparecerá en la
novela, y jamás, debes volcar toda esa información en el texto. La razón es
sencilla. Matas las intrigas. Destruyes el suspenso. Y la trama permanece
corriente y sin sobresaltos. Y todo termina por aburrir. La expectativa se
esfuma y no hay emoción. Eso es algo que lo ves en las películas, el malo
termina diciendo todo lo que va hacer, todo lo que ocurrirá, y lo que vendrá
después. Se pierde la magia. Y el asunto se predispone para que el bueno interrumpa
todo ese proceso y se convierta en un aguafiestas.
En
síntesis, usa el mundo para dar sabor y profundidad, no como una clase de
historia. No la cuentes. No uses la voz pasiva. Liquida la ortodoxia y mantén
el flujo constante de tu rebelión en contra de toda la tiranía burocrática de
la mediocridad y el aburrimiento. ¡Exprésalo según sea necesario! No lo digas
todo. Mantente cerrado.
Ahora, ¿cómo hacer worldbuilding?
1. Parte de la historia, no del mapa trazado ni del relieve de los territorios.
Pregúntate,
por ejemplo, ¿qué es lo que necesita mi trama? Sigue a partir de ahí. Es decir,
si tu historia trata sobre una guerra por el agua, tu mundo necesita escasez y
territorios enfrentados. Disputas. Controversias. Abuso de poder. Violencia y
desesperación. Peligros y desafíos. ¡Genuínas historias personales de
supervivencia!
Esta
es la regla número uno. Porque construir desde la historia evita inventar
detalles que nunca usarás.
2.
Define un concepto central. Uno que puedas manejar y administrar sin estorbos.
2.
Define un concepto central. Uno que puedas manejar y administrar sin estorbos.
O
sea, resume tu mundo en una frase que lo haga distinto. Un mundo donde el sol
nunca se pone sobre un continente y nunca sale sobre otro, por ejemplo. Ese
concepto será la brújula de todas las decisiones posteriores. Márcalo como
pauta. Tú escribes. Tú diagramas las opiniones de todos. Todos te obedecen a ti.
Porque solo tú sabes lo que todos piensan. No hay muros, exceptos los que tú
mismo construyes. Ve hacia un lado, hacia otro. Lo ves todo. Lo sabes todo.
Solo tú. Construye mundos que definan la existencia de tus protagonistas. El
lector no entra en la ecuación. Está afuera. En el borde exterior. Y solo
entrará hasta donde tú se lo permitas. Enfócate en esto. Y los sorprenderás a
todos.
3.
Diseña la geografía y el clima, y todos los demás enlaces que cubrirán los
territorios
3.
Diseña la geografía y el clima, y todos los demás enlaces que cubrirán los
territorios
Porque,
créeme, el territorio moldea a las personas. Lo hace con las montañas, los desiertos,
los ríos, sean estos caudalosos o no, y las costas que determinarán dónde se
levantarán las ciudades. También, lo que se cultiva, y cómo se comercia y quién
tiene ventaja militar. Un buen ejemplo es Dune, donde la escasez de agua
condiciona la cultura, la religión y hasta la forma de vestir. Todo se
entremezcla en un devenir de opciones escasas y toma de decisiones que terminan
por afectar a todos.
Y
no hace falta dibujar un mapa perfecto. Empieza con un boceto simple y sitúa
solo lo que tu historia va a conformar.
4.
Crea la historia del mundo
4.
Crea la historia del mundo
Los
mundos creíbles tienen pasado. Por ejemplo, define 3 o 4 eventos clave. Una
guerra, una caída de algún reino, una catástrofe o tragedia, y una alianza rota.
Siembra desconfianza. Recelos. Manipulaciones. Traiciones, etc. Porque es lo
que en verdad sucedería en el mundo real. No te limites. Puede haber altruismo.
Lealtad. Pero también rencores. Actos imperdonables. Y una fe ciega a
sobrevivir. La superación aquí, jugará un papel importante. Algo que solo tú
sabes. O puedes derribarlo todo y que no quede nada. Eso queda a criterio tuyo.
No necesitas mil años de cronología; solo necesitas las heridas y los resabios
que siguen vivos en el presente de tu historia.
5.
Inventa culturas y sociedades con identidad. Se creativo. Espontáneo y
sorprendente.
5.
Inventa culturas y sociedades con identidad. Se creativo. Espontáneo y
sorprendente.
Evita
que todas las culturas sean "la versión medieval europea con otro
nombre". Y define para cada pueblo, lo siguiente.
·
Sus valores (qué es lo que admiran y qué
es lo que consideran vergonzoso. A qué le temen. Qué es lo que esperan obtener.
Mundos arraigados al odio, la mentira y la crueldad, atraen villanos y
criaturas que asolarán las ciudades. Mundos arraigados a la violencia,
generarán rebeliones, resistencia, grupos de personas que se levantarán en
contra de sus corruptos gobernantes. Mundos arraigados a la magia, crearán
seres excepcionales, como seres aborrecibles. Magníficos como odiados. Aquí
entrarán tus gustos, tus temores, tus deseos y los sentimientos que gobiernan
tu alma. He dicho mucho con esto. No se me está permitido hablar más. Lo dejo aquí.)
·
Luego tendrás sus costumbres. Desde la
comida, la vestimenta, sus festividades, y los ritos de paso. No obstante, aquí
puedes no desvivirte demasiado. O sea, en una guerra y después de ella, no
queda mucho para comer. Ni posesiones ni ninguna otra cosa. Solo se tendrá la
esperanza y el deseo de sobrevivir. Importa sí, lo primero, pero si un turbión
arrasa con una región o una tragedia se cola por el norte y asola toda una
ciudad, lo que quedará es lo que realmente importará. Y deberás construir a
partir de esa base. Todo puede ser posible.
·
Su estructura familiar y social. Y cómo
ven a los demás pueblos. Esto queda a criterio tuyo. La imaginación y la crudeza
en las normativas reales, jugarán un papel importante.
6.
Establece el sistema político y de poder
6.
Establece el sistema político y de poder
¿Quién
manda y por qué? ¿Hay monarquía, consejos, teocracia, gremios? Observa quién quiere
cambiar las cosas. Los descontentos son una fuente inagotable de conflicto. Las
tramas. Las maquinaciones. Lo que se orquesta detrás de las cortinas. Los
murmullos. Las peleas y las traiciones, no sé. Lo que se te ocurra. Pero visto
desde la perspectiva de un descorazonamiento generado por la discordia, la
penuria o el simple rechazo a seguir viviendo de la manera que lo hace. O puede
que nada ocurra y solo sea aburrimiento. Como dije, criterio tuyo.
7.
Piensa en la economía
7.
Piensa en la economía
Parece
aburrida, pero hace que el mundo respire. ¿De qué vive la gente? ¿Qué recurso
es escaso y cuál abunda? ¿Qué se comercia y por qué rutas? Muchas guerras
ficticias (y reales) tienen una causa económica. Y a veces todo se viene abajo
y de nada sirve pensar en la economía solo en sobrevivir. Sé realista. No te
apegues demasiado a la convivencia urbana. A menos que sea lo que te gusta, en
ese caso, hazlo.
8.
Desarrolla religión, mitos y creencias
8.
Desarrolla religión, mitos y creencias
Toda
sociedad explica el mundo con historias. A saber, dioses, leyendas,
supersticiones, fábulas secretas, mitos y decoros de supersticiones que se
extienden según el tipo de creencia que existe en la historia. Porque las
creencias influyen en las leyes, en los tabúes y en cómo se trata la muerte.
Además, distintas religiones en conflicto generan tensión dramática de
inmediato.
9.
Integra la magia (o la tecnología)
9.
Integra la magia (o la tecnología)
Aquí
entra lo que vimos en el primer apartado sobre, Cómo crear un sistema de magia.
Y lo importante aquí, es que la magia no flote aparte. Sino que debe afectar a
la economía, la guerra, la medicina y la vida diaria.
10.
Cuida los nombres, el idioma y la vida cotidiana
10.
Cuida los nombres, el idioma y la vida cotidiana
Los
nombres coherentes dan identidad. Por ejemplo, un pueblo puede usar sonidos
suaves y otro sonidos secos y guturales. No hace falta crear un idioma completo
como hizo Tolkien; basta con unas pautas de sonido y algunos términos propios.
Y no olvides los detalles cotidianos, es decir, qué es lo que comen, cómo
saludan, qué insultos usan, y qué miedos tienen.
Lo
siguiente son técnicas de manejo escritural para que tu mundo parezca real
·
Muestra en lugar de explicar. Deja
que el mundo aparezca a través de las acciones y los ojos de tus personajes.
·
Usa un personaje
"forastero". Alguien que descubre el mundo
permite introducir información de forma natural.
·
Incluye contradicciones y desigualdad. Ningún
lugar real es perfecto ni uniforme.
·
Piensa en el "¿y entonces
qué?", o ¿Qué pasaría si…? O sea, por cada elemento
que inventes, pregunta qué consecuencias tiene en la sociedad.
·
Deja huecos, vacíos sin rellenar. No
resuelvas todo de antemano. Los misterios dan vida al mundo. Los acertijos. Los
secretos. Lo que se oculta detrás de un pantano. En los árboles. O en el
susurro del viento que acaba de entrar por una gruta.
Y luego tenemos los errores al hacer
worldbuilding
·
Construir demasiado y escribir poco. Verás,
esta es la trampa más frecuente; el worldbuilding eterno puede convertirse en
una excusa para no empezar la novela.
·
Volcar información en grandes
párrafos (info-dump). Repartir los datos a lo largo de la
historia.
·
Culturas planas. Pueblos
definidos por un único rasgo ("los guerreros", "los
sabios") todo esto resulta un estereotipo.
·
Nombres imposibles de leer. Si
el lector tropieza con cada nombre, abandonará el libro.
·
Incoherencia. Cambiar
reglas del mundo según convenga a la trama rompe la confianza del lector. No lo
hace creíble.
·
Mundo sin conflicto. Un
mundo perfecto no genera historias.
Para
resumirlo, te diré que, un buen mundo de fantasía no es el más grande ni el más
detallado, sino el que hace que la historia sea inevitable. Donde cada elemento
empuja a los protagonistas hacia el conflicto.
Empieza
por lo esencial, conecta las piezas entre sí y deja que el mundo crezca junto
con tu novela. Paz y muchos éxitos.
Lo
siguiente son técnicas de manejo escritural para que tu mundo parezca real
Y luego tenemos los errores al hacer
worldbuilding
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